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Todo lo que necesitas saber para recorrer Europa en autocaravana

Europa a bordo de una autocaravana
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Europa, un continente de carreteras

La peculiar y compleja historia de Europa ha dibujado un continente en el que las carreteras son omnipresentes, ya se trate de sinuosos senderos montañosos o de amplias autovías internacionales. Por consiguiente, existen muchas formas de recorrer Europa, casi tantas como gustos de los viajeros que se embarcan en esta auténtica aventura. En cualquier caso, para transitar sin problemas por el Viejo Continente resulta necesario conocer previamente una serie de nociones básicas sobre el mismo. Su red de carreteras, climatología y geografía pueden ser bastante sorprendentes para alguien que no haya visitado nunca Europa. Seguidamente, te proporcionamos la información esencial para comenzar a planificar tu viaje.

 

Las carreteras europeas: tipos y características

Evidentemente, el primer elemento sobre el que debes poner la atención es la superficie que vas a recorrer. Pese a las evidentes características comunes, las carreteras europeas presentan no pocas especificidades en función del tipo de vía, del país e incluso de la región administrativa en que se sitúen. Conviene tener presente que Europa cuenta con cincuenta países, veintiocho de los cuales pertenecen a la Unión Europea. Consecuentemente, los aspectos relacionados con la señalización y la distribución de las carreteras puedan variar sensiblemente en función del país en que nos encontremos. En cualquier caso, podemos distinguir una serie de rasgos generales.

* Autopistas y autovías: son las carreteras más amplias, más extensas y más seguras. Se trata, además, de las más uniformes independientemente del país en que nos encontremos, por lo que no hay ningún contraste perceptible al cruzar una frontera. Por norma general, la gestión de las autovías corresponde a los Estados y no a ninguna otra Administración, lo que implica que las normas viales son las mismas en todo el país. Su densidad varía en función de la zona de Europa en que nos encontremos. En el centro del continente, podemos ver cómo los Países Bajos o Bélgica presentan prácticamente una sucesión ininterrumpida de autovías, al tiempo que el norte de Francia o buena parte de Alemania también disponen de muchos kilómetros interconectados. Por el contrario, su tamaño es menor en el ámbito mediterráneo, donde tienden a concentrarse en torno a las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Lisboa, Roma, Marsella, Niza…) y bastante discreto en Europa del Este, donde predominan las carreteras secundarias. Especial mención merece la península Escandinava, en donde las autovías no son especialmente amplias pero sí que rezuman belleza. Por supuesto, las autopistas exigen el pago de un peaje para poder circular por ellas (en algunas ocasiones pueden sortearse mediante las carreteras secundarias pero en otras son ineludibles).

* Carreteras nacionales y regionales: realmente, esta distinción no siempre se muestra de manera nítida. Hablamos, grosso modo, de las carreteras secundarias, que son las que realmente vertebran internamente la mayoría de países europeos. Presentan un arcén algo más reducido y no suelen contar con más de dos carriles por dirección (con alguna que otra excepción significativa). El caso español es particularmente ilustrativo porque cuenta con una notable cantidad de este tipo de vías y porque algunas de ellas son gestionadas por Administraciones autonómicas. Para los conductores, esta distinción administrativa no presenta ningún trastorno más allá de que es posible que las incidencias que se produzcan en las carreteras deban ser resueltas en las instancias autonómicas (en el caso de Euskadi y Navarra) y no en las nacionales. Otra variante de las carreteras secundarias son las comarcales o locales, muy habituales en los entornos más rurales del este y sur de Europa así como en el archipiélago británico e Islandia. Hablamos de vías que conectan poblaciones de pequeño tamaño y que suelen articularse en torno a un núcleo relativamente importante en términos administrativos.

* Caminos y otras vías: al margen de toda catalogación oficial, existen una serie de vías que se conocen popularmente como caminos y que no siguen un patrón común. Dependiendo de la zona en que nos encontremos, estos caminos podrán estar asfaltados total o parcialmente o no estarlo en absoluto. No hay ninguna garantía de que nuestro vehículo pueda circular sin problemas durante todo el tramo que ocupa la vía, siendo necesario documentarse sobre la naturaleza de los senderos (algunos pueden ser incluso de titularidad privada). Sea como sea, los caminos ofrecen algunas de las estampas más bellas de nuestro viaje por Europa, acercándonos a poblaciones pintorescas, imponentes parajes y vistas excepcionales. Las mejores rutas europeas en autocaravana incluyen una buena relación de kilómetros en caminos.

 

El clima en Europa

na vez conocidas las particularidades de la superficie que más a transitar, conviene percatarse de cuál será el ambiente que nos acompañará durante nuestro recorrido. No se trata de detallar al máximo las características de todos los climas que se dan en el Viejo Continente sino de tener presente qué debemos esperar en cada región y en cada época. Desde luego, es una verdadera temeridad hacer la maleta sin saber si tendremos que abrigarnos u optar por la ropa más ligera. En cierto modo, cada punto de Europa parece perfilado para ser recorrido en un momento concreto.

Europa presenta cinco grandes regiones climáticas que se agrupan a su vez con tres grandes zonas geográficas. Así, el sur de Europa estaría marcado por el clima mediterráneo, que engloba a España, el sur de Francia, Italia, la costa adriática, Grecia y todas las islas que pueblan este mar, además de a país que no están bañados por el mismo como Portugal. Los principales rasgos de este clima serían la suavidad de las temperaturas durante todo el año, la práctica ausencia de precipitaciones durante el verano y la calidez de este. Las temperaturas medias tanto máximas como mínimas son relativamente elevadas, especialmente en zonas como la depresión del Guadalquivir española o la Toscana italiana.

La siguiente área geográfica es la Europa continental propiamente dicha, que se extendería desde los Pirineos y los Alpes al sur hasta el Báltico y la península de Jutlandia al norte. En esta gran superficie (la más extensa de las zonas geográficas europeas) se dan cita principalmente dos regiones climáticas. El clima continental es el más característico y amplio, en tanto comprende la práctica totalidad de Centroeuropa así como a la mayor parte de Europa del Este. La gran seña de identidad de este clima es la fuerte oscilación térmica que se experimenta durante el año, con inviernos fríos o muy fríos y veranos que, sin alcanzar los valores mediterráneos, presentan un contraste acusado en comparación con el periodo invernal. Las precipitaciones son intensas pero irregulares.

El otro clima de esta región es el oceánico, que afecta a todas las regiones que tienen contacto directo con el Atlántico. Es especialmente característico del archipiélago británico pero también está presente en Galicia y la costa cantábrica, el norte de Portugal, todo el oeste de Francia, Bélgica, Países Bajos y la costa occidental de Dinamarca y Noruega. La oscilación térmica es más reducida que en el clima continental pero los inviernos tienden a ser moderadamente fríos. Las precipitaciones son más abundantes, siendo zonas eminentemente húmedas y con una vegetación muy densa.

 

La compleja geografía europea

En los anteriores apartados ha quedado bastante claro que, pese a referirnos habitualmente a este continente como un bloque muy compacto, lo cierto es que Europa es tierra de contrastes a pesar de ser un continente pequeño en términos comparativos. La geografía es, efectivamente, muy caprichosa en esta zona de la Tierra, alternando amplias llanuras con superficies considerablemente accidentadas. Saber exactamente cómo se articula físicamente el espacio que vamos a recorrer es muy importante a efectos de la organización y de la selección de itinerarios. Sin pretensión de agotar el tema, toma buena nota de los principales rasgos que definen a la geografía europea.

* La Europa montañosa: al margen de las abundantes sierras menores, Europa cuenta con varias cordilleras y sistemas montañosos de gran altura y extensión. Uno de los más importantes se da justo en el centro del continente, ocupando una parte de Francia y Austria, el norte de Italia y toda Suiza. Los Alpes son una cadena alpina famosa por acoger algunas de las cumbres más altas de Europa, incluyendo el célebre Mont Blanc. Al margen de los principales picos, es una zona rica en laderas y valles de excepcional belleza para descubrir por carretera. Otro tanto sucede, aunque a menor altura, con la cordillera Escandinava, una alargada franja montañosa que define la mayor parte de la superficie de Noruega. El otro punto montañoso por antonomasia lo encontramos en la Península Ibérica, con los majestuosos Pirineos entre Francia y España. La zona de los Balcanes pasa por ser una de las más accidentadas del continente pero carece de picos especialmente elevados. Los Apeninos italianos serían otra gran cordillera.

* La Europa de las llanuras: en contraposición a los accidentes anteriores, Europa dispone de una amplia superficie llana en su zona central y oriental. Así, al norte de los Alpes y hasta la lejana cordillera de los Urales se encuentra la Gran Llanura Europea, una zona que, sin duda, hará las delicias de los amantes de los largos viajes en carreteras sin excesivas curvas. Inglaterra e Irlanda también participarían de este predominio del llano (excepto Escocia), al igual que la mayor parte de Finlandia y el sur de Suecia. Como síntesis de ambas expresiones, Portugal alterna las regiones montañosas del norte con las llanuras meridionales del Algarve.

 

Sigue tu camino

Europa suele evocar las impresiones más dispares precisamente porque es un continente que da respuesta a todos los gustos y a todos los intereses de los viajeros que se adentran en él. Llanura o sierra, mar o montaña, grandes autovías o misteriosos caminos, sol omnipresente o desafío a las fuerzas de la naturaleza… Lo que desees descubrir en Europa es cosa tuya. Nosotros simplemente te garantizamos el mejor vehículo para tu aventura.

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