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Viajar por Irlanda: 2 rutas para descubrir su espectacular naturaleza

Viajar por Irlanda: 2 rutas para descubrir su espectacular naturaleza
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Y el verde se hizo isla. No son pocos los visitantes que no dejan de sorprenderse del intenso color esmeralda que adorna todos los paisajes de Irlanda. A continuación, presentamos dos pequeñas rutas para viajar en autocaravana por la mítica ínsula celta prestando especial atención a su espectacular naturaleza y a los monumentos más significativos.

Antes que nada, debemos prevenir a los interesados en recorrer Irlanda que van a encontrarse con carreteras correctamente asfaltadas pero con márgenes muy estrechos. Resulta aconsejable por tanto aminorar la velocidad y concentrarnos en la conducción.

Comenzaremos nuestro primer itinerario por el norte del país, concretamente por el Condado de Donegal. Nuestro punto de partida, Donegal (que no es la capital del condado), reunía todo lo que podría esperarse de una población irlandesa, con viviendas unifamiliares, una ligera bruma marina y abundantes espacios naturales. Antes de encararnos hacia el norte visitaremos brevemente Ballyshannon, una pequeña población cuyo principal interés radica en la desembocadura del río Erne.

 

Siguiendo la N15, alcanzaremos el Parque Natural de Cashelnavean Bog (bastante pequeño y no muy diferente del paisaje que puede contemplarse desde la carretera). Con todo, si viajamos con niños es un buen punto para hacer un alto en el camino. Más adelante nos toparemos con Ballybofey, una apacible localidad donde podremos degustar algunos de los platos más característicos de la cocina irlandesa (especial mención merece el Ulster Fry). Sin dejar la N15 llegaremos a Letterkenny, la mayor ciudad del condado. La visita obligada de esta urbe es la Catedral de San Eunano, una joya gótica de gran belleza. Esta primera ruta culmina en el gran Parque Nacional de Glenveagh, una extensión de bosques y lagunas declarada como reserva natural.

 

El siguiente recorrido discurre por el este de la isla y es bastante más urbano aunque resulte imposible desprenderse de las estampas naturales. Nuestro primer destino es la propia capital irlandesa. Dublín es una ciudad no excesivamente grande que se presta a ser recorrida en autocaravana con relativa fluidez. Sus principales activos turísticos están relacionados de un modo u otro con la cultura, sobresaliendo la National Gallery, el City Arts Center y el Museum of Modern Art. Con todo, la zona más conocida es la del Temple Bar, al sur del río Liffey. Se trata de un distrito muy animado aunque debamos estacionar nuestro vehículo algo lejos.

 

Explorada en profundidad la bella capital de Irlanda nos dirigiremos al cercano conjunto monacal de Glendalough (60 km alternando la M50 y la R755), un recinto casi místico que nos transportará a la serenidad de los monasterios medievales. El complejo presenta unas dimensiones ciertamente notables, incluyendo numerosas iglesias, varios monumentos conmemorativos (la gran torre central es el más importante), un pequeño lago e incluso un precioso valle. 24 kilómetros al oeste se ubica la ciudad de Wicklow, capital del condado homónimo donde se ubica también Glendalough. Se trata esencialmente de la clásica localidad marinera irlandesa, con un puerto tradicional y varios edificios de gran valor arquitectónico.

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